• Peter Stahle, presidente de la Asociación de Truficultores de Australia: “La trufa australiana no va a afectar al mercado de fresca, pero sí al de procesada”Peter Stahle durante una visita reciente a una empresa transformadora de Sarrión

    Peter Stahle, presidente de la Asociación de Truficultores de Australia: “La trufa australiana no va a afectar al mercado de fresca, pero sí al de procesada”

     

    Peter Stahle es el presidente de  la Asociación de truficultores de Australia. Tiene 120 socios, que suponen aproximadamente la mitad de los productores de trufa en este país.

    – ¿El sector trufero de aquí se parece al australiano?

    – La forma en que se aproximan a un proyecto de trufa en España, Francia e Italia es muy diferente a la de Australia y las técnicas que usan no tienen nada que ver con las nuestras, es otra manera de hacer las cosas.

    – Parten de una base diferente, tienen suelos más ricos, mucha más agua, ¿esto aumenta mucho la producción?

    – Hemos pasado a ser el cuarto mayor productor de trufas a nivel mundial y hemos cerrado la campaña en septiembre, allí se recoge en verano, con trece toneladas de trufas de cultivo. Tenemos unas 220 plantaciones pero solo producen la mitad. Algunas de las plantaciones están en rendimientos muy excepcionales, varias de ellas, especialmente en la costa oeste, sacan más de 500 kilos por hectárea.

    – Cuando se habla en España de sacar 500 kilos de trufa por hectárea a la gente le hacen los ojos chiribitas…

    – (Risas) Pero eso es excepcional, son unas plantaciones concretas con unas condiciones concretas, que no es la norma. Y luego hay, como en todos sitios, truficultores que están con rendimientos muy bajos, de 5-10 kilos por hectárea, no es oro todo lo que reluce.

    – Tienen muchos problemas porque les salen muchas trufas podridas, ¿no es así?

    – El año pasado en invierno hubo un exceso brutal de lluvia, y varias de las producciones grandes sacaron más de la mitad de la trufa podrida, no comercializable.

    – ¿El proceso de micorrización es como aquí o cambia el tipo de árbol?

    – Estamos dejando de utilizar el avellano y el roble, que eran los principales árboles huésped porque hemos visto que el Quercus ilex nos está dando resultados muy muy buenos.

    – ¿Pero ustedes no tenían encina antes de llevar la trufa?

    – Había algunas en jardines, parques, a partir de las cuales se ha obtenido la bellota para producir planta trufera.

    – ¿Tienen sus propios viveros o importan planta?

    – No, debido a las cuarentenas que tiene el país, porque es una isla, es imposible entrar material biológico de fuera, la planta se produce localmente.  Uno de los puntos en los que más hincapié ha hecho la asociación es en establecer unos procesos de certificación de planta con niveles de micorrización y analizar qué especie de trufa tiene, algo que no se hacía hace unos años.

    – En eso van por delante de nosotros…

    – Sí…

    – Producen 13 toneladas pero, ¿cuánta importan?

    – Algunos centenares de kilos fuera de la campaña, pero el mercado local es muy pequeño, nuestra trufa se exporta.

    – ¿No consumen su trufa?

    – Exportamos el 80% de la producción, sobre todo a Japón y Estados Unidos, principalmente, pero también a Francia.

    – Ha conocido nuestra trufa, ¿hay alguna diferencia entre la Tuber melanosporum que tenemos en Teruel y la de Australia?

    - Si hay diferencia, es muy sutil, tal vez un poco en el perfil aromático, pero como la que puede haber entre distintas trufas de un mismo país. No veo mayor diferencia.

    – Se ha hablado muchas veces de que ustedes podrían ser nuestra nevera trufera para el verano, ¿se lo han planteado?

    – Sí, por supuesto vamos a vender trufa fuera de temporada en Europa, pero nos hemos dado cuenta de que el mercado europeo quiere la trufa en temporada, aunque en otros países les da igual. Creo que Australia va a afectar al mercado de la trufa procesada, la que va a la industria, no tanto de la fresca.

    – ¿Cómo se animaron con un cultivo tan incierto en un país en el que, además, no son grandes consumidores?

    – En el año 1996 hice un estudio sobre cuál sería la estrategia para la industria australiana en cuanto a márquetin, exportación y comercialización de la trufa, los estándares para el gobierno. En el estudio se vio que había un riesgo fuerte, pero también que era una oportunidad para Australia, con un potencial tremendo, y nos tiramos a la piscina. Empezamos a recolectar trufas en el año 1999.

    – ¿Qué sensación se lleva de la provincia de Teruel?

    – Me ha sorprendido la dimensión de las plantaciones de Teruel  y sobre todo cómo se están tecnificando y adaptando nuevas técnicas de cultivo que desconocía.

    – ¿Qué perfil tiene allí el truficultor?

    – Tiene poco que ver con el de Teruel. Hay muchísima gente retirada, que no eran agricultores y que se lanzan con plantaciones que, en muchos casos, son las que no funcionan. Luego hay agricultores que ven una oportunidad en la trufa, la plantan y saben cómo gestionar y manejar el campo y estos son los que sacan el más alto rendimiento. Allí el coste inicial de hacer una plantación es altísimo, no tiene nada que ver con el de aquí. La planta cuesta tres veces más y hay que encalar el suelo, aplicar 80-100 toneladas por hectárea de piedra caliza. Todo eso encarece mucho y limita que la gente joven no pueda hacer una plantación trufera, los truficultores son mayores.

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