• Alfonso Ibáñez: “Tenemos que quitarnos esa prisa que existe por comprar móviles a los niños de 10 años”Imagen de Alfonso Ibáñez, en el CEA Ítaca de Andorra

    Alfonso Ibáñez: “Tenemos que quitarnos esa prisa que existe por comprar móviles a los niños de 10 años”

    El experto sostiene que la normativa sobre antenas de telefonía móvil es insuficiente para garantizar la salud

    El físico y experto en comunicaciones oscense Alfonso Ibáñez visitó el viernes el CEA Ítaca de Andorra, donde pronunció una charla sobre las afecciones sobre al salud de la telefonía móvil. Ibáñez advierte que es necesario limitar el uso de dispositivos y tomar algunas precauciones para reducir el riesgo de enfermedades graves a largo plazo.

    – ¿Realmente las ondas que emiten los dispositivos móviles pueden interactuar con nuestro cuerpo?

    – Desde luego. La naturaleza de las ondas electromagnéticas pueden provocar en el cuerpo humano reacciones adversas, tanto por su característica de ser pulsantes como por su naturaleza de altas y de bajas frecuencias.

    – ¿Cómo lo hacen?

    – Las afecciones están muy ligadas a aquellas partes del cuerpo donde tenemos más concentración de células con ferrita. Las radiaciones electromagnéticas excitan esas partículas y producen alteraciones. Esto está muy estudiado a nivel celular y en laboratorio con animales pequeños.

    – Pero estamos rodeados de ondas electromagnéticas, la radio, la propia luz…

    – Los rayos del Sol son energía electromagnética y son saludables en una dosis adecuada, pero todos sabemos que una exposición prolongada produce alteraciones. Y nadie se asusta por eso, se toman las precauciones adecuadas y ya está. Pero las ondas procedentes de las antenas de telefonía móvil tienen caracter pulsante y sus efectos no se han estudiado suficientemente aún.

    – Ya existe normativa que limita la instalación de antenas de telefonía móvil. ¿Podemos confiar en que si se cumplen se minizan los riesgos?

    – La normativa española y en buena parte de Europa, solo controla y limita la cantidad de radiación necesaria para que aumente la temperatura del cuerpo, pero no contempla otras posibles afecciones al cuerpo. Esto es debido a que esa normativa es de 2001, y entonces casi no había estudios sobre esos efectos.

    – ¿Y qué evidencias hay actualmente sobre esos efectos?

    – Todavía no se han confirmado pero existen sospechas fundadas. El último estudio internacional indicaba que tras utilizar el teléfono móvil durante 10 años aumentaba el riesgo de cáncer un 40%. Es la evidencia más escandalosa hasta ahora y provocó muchas reacciones en contra, criticándolo. Dentro de poco saldrá un estudio epidemiológico sobre población infantil y juvenil, y ya veremos qué pasa.

    – ¿Los efectos son más adversos en su caso?

    – Hasta los 15 años nuestra densidad ósea es menor que la de un adulto, y las ondas penetran mucho más cuando tenemos el móvil en el bolsillo o en la oreja. Hay que quitar esa prisa que existe por comprar móvil a los niños de 10 años.

    – ¿Debemos exigir menos antenas de telefonía móvil?

    – Hay informes que dicen que si las antenas emitieran por debajo de un nivel determinado serían totalmente seguras. El problema es que habría que instalar más antenas de pequeño tamaño, que seguirían siendo seguras, pero exigirían mayores inversiones a las operadoras. Técnicamente es posible, pero los intereses económicos lo impiden.

    – ¿Qué podemos hacer los usuarios en nuestra casa para reducir la contaminación?

    – Algo que la gente suele ignorar es que el aparato de telefonía más perjudicial en nuestra casa es el teléfono fijo inalámbrico. Hay que tener la base siempre lejos de las zonas de descanso, y si es posible comprar uno ECODECT, que reduce hasta un 75% la potencia de emisión.

    – ¿Y a partir de ahí?

    – La segunda fuente de radiación potencialmente peligrosa es el Wifi. Hay que apagarla por las noches, porque además de evitarnos radiación aumenta nuestra seguridad, porque la IP cambia al reiniciarse por la mañana. Y evitar que el router esté cerca de zonas de descanso.

    – ¿Qué me dice del móvil?

    – No hay que pegárselo a la oreja, porque un centímetro de separación reduce la radiación que recibimos a la mitad. Lo ideal es utilizar manos libres o auriculares si queremos preservar nuestra intimidad. Para conversaciones largas es bueno buscar el lugar de nuestra casa –o de donde estemos– con mejor cobertura, porque cuanto peor es la cobertura con mayor potencia emite nuestro móvil. Y otro buen consejo es evitar usar el teléfono o reducir drásticamente la duración de las llamadas en trayectos de autobús, tren o en coche como pasajero. Cuando un dispositivo móvil va cambiado de antenas de difusión va recibiendo grandes picos de intensidad que afectan todavía más. En cualquier caso, hay que tener en cuenta que estos consejos son como usar el cepillo de dientes; solo son útiles cuando se adoptan como hábito.

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