• Diego cae fulminado “ni en contienda ni en batalla, en Teruel y  a las puertas del cielo”La plaza del Torico estaba abarrotada de público. Bykofoto

    Diego cae fulminado “ni en contienda ni en batalla, en Teruel y a las puertas del cielo”

    Diego de Marcilla cayó este sábado fulminado ante cientos de espectadores que siguieron la representación en la plaza el Torico en la escena más esperada de la jornada por los turolenses y por los muchos visitantes que llegaron a la ciudad con motivo de Las Bodas de Isabel. Murió “ni en contienda ni en batalla, en Teruel y a las puertas del cielo”, las de la casa de su amada.

    Una joven que ayer le negó un beso por ser una mujer casada y deberse a su marido, don Pedro de Azagra. Sin embargo, su esposo le quitó importancia a este hecho cuando ella le contó que había tenido un mal sueño: “Un beso no es nada”, le dijo sin saber que la herida de su esposa se hacía todavía más profunda, un mal presagio de lo que ocurrirá hoy en el escenario de la plaza de la Catedral.

    Marta Gómez y Oriol Joanpere interpretaron con gran intensidad a los Amantes de Teruel, en un año muy especial, el del 800 Aniversario de la leyenda.

    La escena del balcón mantiene la esencia de todos los años, con unos diálogos que el público ya se sabe y que espera con ilusión volver a escuchar. Había gente que llevaba hasta dos horas esperando ante el balcón de la Casa del Torico.

    Sin embargo, los cambios en la dramaturgia, que dirigió Marian Pueo, sí que estuvieron presentes en la entrada de Diego en Teruel con las tropas almogávares. Al llegar a la taberna y enterarse por las mujeres que Isabel de Segura se ha casado con el de Azagra, lo maldice y no duda en enfrentarse con la espada a un caballero con ganas de pelea que defiende a la familia del Tenente.

    Pero este enfrentamiento hará que los alguaciles lo prendan y lo esposen para llevarle ante el juez y el concejo por montar algarabía y proferir insultos. Es la primera vez que se ve a Diego detenido y juzgado, siguiendo una situación que venía penada en los Fueros de Teruel.

    El delito se quedó en nada cuando el Tenente decide perdonarle, por estar la villa de celebración. Y aunque sus hermanos tratan de frenarlo, el de Marcilla sigue su camino en busca de Isabel.

    Al llegar a la casa de los Azagra, Esteban, el escudero, consigue que la criada le abra la puerta y le lanza una soga. Diego subió entonces hasta el primer piso arrancando el aplauso del público y por dentro hasta el balcón de Isabel. Aunque el aya trata de evitar el encuentro, finalmente los dos jóvenes se funden en un abrazo, el de dos amantes que se han anhelado durante cinco años.

    Por más que Diego insiste en recibir lo que es suyo “un beso que ilumine mi alma por los días venideros”, ella se niega a darle tal regalo. “Bien sabéis que no puedo entregarlo”, lamentó.

    Cuando el aya trata de separarlo porque Azagra pregunta por su esposa, los dos amantes se despiden. “Si hay justicia en el cielo, ya que no la hay en la tierra espero gozar de vuestra compañía por el resto de la eternidad”, le dijo Diego a Isabel sin saber que iba a ser más pronto que tarde. Porque al bajar a la calle y encontrarse con la bruja Simonica, que le ha seguido como un mal augurio desde que entró a Teruel, Esteban y su hermano Sancho las fuerzas le flojearon y cayó fulminado arrancando un suspiro colectivo. El Lamento de Isabel, interpretado por Mary Carmen Torres e Isabel volvió a centrar las miradas en el balcón.

    La escena se pudo seguir no solo en directo si no por las dos pantallas gigantes situadas en la plaza del Torico y la calle San Juan.

    Las representaciones siguieron por la noche. Las Mujeres de las Ánimas recorrieron las calles pidiendo oraciones por el alma de Diego.

    Durante la jornada además hubo diferentes representaciones teatrales como La madre Frontonia y sus huérfanos, dirigida por Alfonso Pablo, o los Comadreos sobre la novia, que pusieron en antecedentes al público de lo que iba a pasar a continuación.

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