• Javier Sierra y los Amantes de Teruel, compañeros de viaje

    Javier Sierra y los Amantes de Teruel, compañeros de viajeJavier Sierra, durante la noche que pasó a solas con los Amantes de Teruel. Bykofoto

    “Hace ocho siglos, en una pequeña ciudad del noreste de España, se vivió uno de los dramas más famosos de la edad media”. Con esta sugerente frase arranca Una noche con los Amantes de Teruel, el documental escrito, dirigido y protagonizado por el escritor turolense Javier Sierra y producido por Visor Audiovisual y Picatrix. Narra la esotérica aventura que vivió el autor de La cena secreta durante la noche del 14 al 15 de mayo de 2015, que pasó a solas con las momias de los Amantes en el Mausoleo donde descansas.

    El documental fue estrenado el pasado sábado en Aragón TV, en medio de la programación especial sobre las Bodas de Isabel que emitió la televisión autonómica.

    El documental es producto del afán por arrojar luz sobre cualquier misterio que tenga que ver con la vida y con la muerte que siente el turolense Javier Sierra. Emulando a Napoleón en 1799, el escritor pasó una noche –que calificó de aterradora– a solas en el interior de la Gran Pirámide de Keops, a partir de cuya experiencia escribió La pirámide inmortal. Presentando ese libro en Teruel en 2014 Manuel Blasco, a la sazón alcalde de la ciudad mudéjar, le propuso medio en broma, medio en serio, hacer lo mismo con el Mausoleo de los Amantes.

    Javier Sierra recogió el testigo, y en medio de una gran discreción, la noche del 14 al 15 de mayo de 2015 vivió la experiencia de pernoctar con Diego e Isabel. Durante las primeras horas del crepúsculo tuvo la compañía de varios expertos turolenses con los que conversó, y de Víctor Cid, cámara  que grabó el material para realizar el documental. Pero, como recuerda el propio Javier Sierra, “pasada la medianoche, después de filmar y tomar notas de todo, se cerraron las puertas del Mausoleo conmigo dentro”. Sierra recuerda ese momento como “memorable”. “Ver cómo la gran medialuna de metal que sella el lugar se cerraba delante de mí fue algo muy evocador”.

    En ese momento Javier Sierra se puso a deambular por los pasillos por donde, instantes antes, la trabajadora Mari Carmen Villagrasa le había explicado que había escuchado pasos donde nadie había, cuando su compañera y ella limpiaban el recinto de madrugada. Pero Villagrasa le explicó –y así se hace notar en el documental– que esos pasos jamás le habían inspirado miedo, y él tampoco lo sintió. “Tuve la sensación de estar en un lugar de paz. Quizá el amor que atraen hoy esos cuerpos ha impregnado el Mausoleo de una energía amable, porque en ningún momento sentí desazón o miedo”, asegura el escritor, que además recuerda que la noche no fue tan oscura como la que pasó en la pirámide. “¡Ni mucho menos! Entraba una luz macilenta, dorada, por la linterna de la bóveda y también desde la plaza de San Pedro”.

    Ni siquiera saber que bajo sus pies había existido una necrópolis del siglo XIII  con más de 300 cadáveres, que salieron a la luz durante la restauración de 2004, como explica el arqueólogo de Acrótera Jesús Franco, le causaron desazón a alguien que, como Javier Sierra, está acostumbrado a vivir sensitivamente cada lugar que ocupa.

    “La idea de pasar una noche en vela en un lugar cargado de significado va mucho más allá de la mera anécdota”, asegura el escritor. “En el mundo antiguo cuando un filósofo quería conectarse con las musas y acceder al mundo de las grandes ideas buscaba un lugar donde retirarse durante horas. Parménides lo llamaba incubatio y era un hábito del que podemos extraer una valiosa lección; el silencio tiene mucho que ofrecernos”.

    Da que pensar la reflexión de Sierra… ¿cuánto tiempo somos capaces de pasar despiertos y en absoluto silencio, sin mirar el teléfono móvil, leer o encender la radio o el televisor? “La experiencia en el vientre de la Gran Pirámide y la noche en el Mausoleo de los Amantes me regalaron horas de reflexión, de alejamiento del ruido que hoy, créeme, es el auténtico cáncer de nuestra civilización”.

    Esa experiencia en el útero creativo ya ha tenido su trascendencia. Dio origen al Cuaderno Viajero Una noche con los Amantes, que publicó la Fundación Amantes, el Ayuntamiento de Teruel y DIARIO DE TERUEL, y también ha permitido crear el documental para televisión. Y en el futuro dará para un nuevo libro en el que Sierra profundizará y desvelará el secreto de los Amantes. “Es un proyecto que no sé cuando abodaré, pero lo haré. Aquella noche se sembró la semilla, porque los Amantes ya no son solo una referencia o un libro; para mí son ya compañeros de viaje”.

    Porque ese misterio, el de los Amantes, es el principal protagonista del reportaje. A lo largo de Una noche con los Amantes Javier Sierra investiga documentos y obtiene testimonios con el objetivo de descifrar el enigma de los Amantes; saber si fueron personajes históricos o legendarios, discernir si realmente es posible morir de amor. “Llevo años defendiendo que toda leyenda parte de un poso de verdad, y eso no puede ser menos en el caso de los Amantes de Teruel”, sostiene Sierra. “Los detalles de la leyenda son coherentes con la historia. Las familias existieron, la batalla de las Navas de Tolosa, entre 1212 y 1217 también…”

    Pero hay un detalle al que Sierra no ha dejado de darle vueltas desde que se convirtió en compañero de  noche de los Amantes. “Tras la muerte de los Amantes, con Isabel recién desposada con el señor de Azagra, se decidió sepultar juntos a los Amantes. De aceptar el relato, estaríamos ante la primera vez que el amor romántico triunfa sobre el amor de conveniencia, aún por mediación de la muerte. Aunque todo fuera legendario, estamos ante un relato maravilloso”, sentencia el autor de La dama azul.

    Durante 50 minutos de documental, con una factura excelente, un espléndido uso de la infografía y de la música, Sierra indaga en el misterio de los Amantes. Pero el documental va más allá. De entrada supone uno de los mejores documentos audiovisuales que se han realizado sobre la Iglesia de San Pedro, donde fueron hallados en 1555 y en 1619 los restos de Diego e Isabel.

    De la mano de la gerente de la Fundación Amantes, Coca López, se explora hasta el último rincón y se airea hasta el último secreto de un templo que, no por muy conocido, alberga todavía muchas sorpresas para cualquier turolense. Y gracias a los testimonios de los ya mencionados Jesús Franco y Mari Carmen Villagrasa, además del director del Museo Provincial Jaime Vicente, del experto medievalista Julián Ortega, la restauradora Gema Rabanaque e incluso una monja carmelita cuya identidad no se revela, la historia de lo que se conoce y las hipótesis de lo que no se conoce sobre los Amantes quedan perfectamente dibujadas.

    Napoleón, tras la noche que pasó en la Gran Pirámide en 1799 no reveló jamás a nadie lo que ocurrió allí. Solo un lacónico “si lo contara no me creeríais nunca”, aunque tres días después abandonó precipitadamente Egipto y poco después dio el golpe de Estado que le convirtió en Emperador. Javier Sierra no es tan egoísta y quiere hacer partícipes a todos no solo de su investigación sino también de su experiencia. Un aperitivo ha podido verse en este documental. Pero lo mejor, y esta es una impresión personal, está todavía por llegar.

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