• La asociación Abattar de Andorra alerta del aumento de ingresos por la adicción a los juegos ‘online’

    La asociación Abattar de Andorra alerta del aumento de ingresos por la adicción a los juegos ‘online’Curso de formación para monitores de Abattar, que se nutre para sus terapias de adictos rehabilitados

    “De la misma manera que en los paquetes de cigarrillos aparecen mensajes de que el tabaco mata, los anuncios de sitios de apuestas y casinos online deberían dejar bien claro que te pueden destruir la vida”. Así de claro se expresa Manuel Martín, presidente de la Asociación Bajoaragonesa Turolense de Toxicómanos y Alcohólicos Rehabilitados (Abattar) que en 2016 ingresó a 41 personas de las cuales ocho presentan adicción al juego.

    De estos ocho nuevos ingresos por ludopatía, tres son ludópatas puros, dos combinan su adicción al juego con el alcohol y los otros tres son, además, politoxicómanos. Las acogidas a los grupos de terapia por adicciones a nuevas tecnologías crecen a un ritmo del 10% anual, lo cual activa las alarmas de la dirección de la asociación, que considera que el problema no ha hecho más que comenzar a manifestarse.

    “Estamos luchando contra un monstruo al que es imposible vencer”, afirma Martín, que se muestra muy crítico con la falta de regulación que, a su juicio, tiene el sector de los juegos de azar y apuestas por Internet.

    “La Dirección General de Ordenación del Juego (DGOJ) fomenta que se juegue”, sentencia el presidente de Abattar, que ha visto cómo llamaban a la puerta de la asociación enfermos que han derrochado decenas de miles de euros en juegos online en cuestión de un par de meses.

    Martín no concibe que jugadores de fútbol de primera línea como Cristiano Ronaldo o Neymar sean las cabezas visibles de campañas de publicidad de las casas de apuestas deportivas online, cuya aparición y multiplicación desde que comenzó la crisis en España ha sido exponencial.

    Resulta imposible hoy en día ver por televisión o escuchar por la radio la retransmisión de cualquier evento deportivo que no contenga publicidad de una casa de apuestas. Los mejores equipos de fútbol y otros deportes cuentan con estas empresas como principales patrocinadores.

    “La presión mediática para que juegues es brutal”, manifiesta Martín, que duda de “hasta qué punto es legal anunciar que la primera apuesta es gratis”, ya que para él es un cebo equivalente “a decir que la primera raya de cocaína es gratis”. “Lo peor que te puede pasar es que ganes, porque como ganes te puedes enganchar”, zanja el responsable de la asociación.

    Abattar recuerda que las bebidas alcohólicas ya utilizaron el reclamo de deportistas de élite para promocionar el consumo, y pone el acento en que el alcohol “es la puerta de entrada a todas las adicciones”. Por ello, tampoco entiende cómo el Gobierno autoriza que un jugador de fútbol aparezca en televisión bebiendo cerveza. “Si yo tengo 13 años y tengo a ese deportista como referente, cuando acabe mi partido me querré tomar la cerveza”, dijo Martín.

    El 1% de la población

    Según los datos que se ofrecieron el pasado octubre en Zaragoza durante una jornada impulsada por el Gobierno de Aragón y la Asociación Zaragozana de Jugadores de Azar Rehabilitados (Azajer), el 1% de la población en España sufre problemas relacionados con la ludopatía. También se constató que el inicio en el juego se detecta cada vez a una edad más temprana, situándose de media en los 19 años.

    Sin embargo, según declaró recientemente a la agencia de noticias Europa Press el profesor de los Estudios de Psicología y Ciencias de la Educación de la Universidad Abierta de Cataluña, José Ramón Ubieto, el 90% de las consultas de las unidades de ludopatía están relacionadas con el uso de máquinas tragaperras y solo el 10% tiene relación con el juego en línea. Esto es, según él, porque la sociedad tiene una percepción de que el juego online no es tan nocivo como el físico.

    Según un estudio sobre prevalencia, comportamiento y características de los usuarios de juegos de azar de España, el 76% de la población considera como adictivas las máquinas tragaperras, un 49,5% también considera el bingo un juego adictivo, un 47,1% el casino y solo un 22,7% el póquer en línea.

    El estudio no dice nada sobre apuestas deportivas, el juego más demandado por los jugadores en el último año. Ubieto argumenta la falsa asociación de ideas que hace la sociedad con esta tipología de juego al identificar deporte de alto rendimiento con éxito personal y social.

    La inmediatez de respuesta (saber si has ganado o perdido), la fácil accesibilidad (24 horas al día), el anonimato, la invisibilidad del dinero (tarjetas de crédito) y el entorno íntimo que proporcionan las nuevas tecnologías las convierten en un instrumento en el que las personas con ludopatía dan rienda suelta al comportamiento adictivo, obsesivo y descontrolado.

    El director del Centro de Desintoxicación del Hospital Nisa Aquas Vivas, el doctor Augusto Zafra, indicó, también a Europa Press, que si antes el perfil de ludópatas eran varones de edad avanzada, en la actualidad se detecta este problema en personas jóvenes, con un nivel académico superior y con conocimientos específicos sobre el uso de las nuevas tecnologías.

    Los profesionales dedicados a tratar adicciones coinciden en que las nuevas tecnologías que soportan el juego virtual generan una falsa percepción en sujetos de inocuidad e inocencia, atenuando la imagen negativa que tienen las máquinas tragaperras tradicionales o los juegos de azar en los bingos. “La falta de una regularización gubernamental y una legislación ajustada a estos nuevos tiempos favorecen una permisividad que puede aumentar la incidencia y la prevalencia de esta enfermedad en la población”, manifiesta Zafra.

    Como Martín, Zafra critica que “las empresas de juego online despliegan todo su arsenal en técnicas de neuromárqueting agresivo, sabedoras del negocio que supone la fidelización y la perpetuidad de los usuarios que utilicen la plataforma ‘online’ (inicio por registro que no necesita un depósito económico; falta de un filtro fiable para detectar al menor; gratificación cada cierto tiempo que permite reiniciar el juego; diferentes niveles de juego y de apuestas)”.

    Señales de alarma

    “Hasta los 14 años ningún crío debería tener un teléfono inteligente”, propone Martín como medida de prevención. Sin embargo, “las tabletas y los smartphones son las niñeras del siglo XXI”, con los peligros que entrañan si de ellas se hace un mal uso. “Son pistolas cargadas”, apostilla Martín, quien insta a ejercer un “control parental en condiciones”.

    La bajada del rendimiento académico de los menores suele ser un indicativo, ya que el juego absorbe su energía e intereses, mientras que en adultos las señales de alarma de ludopatía tienen que ver con una preocupación constante y excesiva por el dinero, las mentiras sobre el uso de Internet y la procedencia del dinero (en caso de ganancias) y los cambios constantes de humor. “Cuando ganan están eufóricos, pero al día siguiente pueden perder y sentirse irritados, depresivos o coléricos”, indica Ubieto.

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