• Los vecinos de Andorra protestan por el servicio de agua de bocaLa cal sale a borbotones del calentador de agua de Gustavo Mañas después de seis años de uso

    Los vecinos de Andorra protestan por el servicio de agua de boca

    Los vecinos de Andorra denuncian que la “pésima” calidad del agua de boca que reciben en sus domicilios no solo estropea los electrodomésticos y reduce su vida útil a una tercera parte, sino que se está convirtiendo en un problema de salud. Se sienten “estafados” por el importe de las facturas, que en su opinión no se corresponde al servicio recibido, y exigen al Ayuntamiento que tome cartas en el asunto.

    “A la hora de ducharte ya no solo lo notan las mujeres en el pelo, sino que últimamente muchos críos del pueblo tienen problemas de pieles atópicas”, aseguró Gustavo Mañas, padre de una niña de seis años. Recientemente, la familia ha purgado kilos de cal del calentador del agua.

    Hasta 25 kilos asegura otro vecino, Félix Vázquez, que llegó a extraer del termo de agua caliente de su casa. “Tiene capacidad para que se duchen cuatro personas y en casa nos venía justo para ducharnos uno. Hablando con los abuelos me dijeron que lo tendría embozado. Me decidí a abrirlo y saqué un caldero casi entero de pintura de 25 litros”, detalló. “Lo primero que me vino a la cabeza es que tengo dos críos pequeños y con esa agua les baño cada día”, manifestó el vecino.

    Vázquez lleva seis años viviendo en su actual hogar. “Ya he cambiado dos veces los grifos y tres la cisterna del inodoro, que se queda atascada completamente”, indicó el andorrano, quien protestó porque “el lavavajillas me costó 650 euros y la lavadora 700. Cuando se me rompan por culpa de la cal, ¿quién me los va a pagar?”

    “Me están robando”, aseguró Vázquez, quien explicó que los vecinos sienten que les están “atracando a mano armada” porque “las facturas, baratas no son: cada tres meses pago 41 euros de canon de saneamiento del agua”.

    “Y si vas a la oficina de la concesionaria te dicen que ‘es lo que hay’. La última vez que fui tuvimos un cruce de palabras porque te sientes engañado y robado”, insistió este vecino.

    “Llevamos mucho tiempo reclamando que el agua del pueblo es muy mala”, dijo Mañas, quien aseguró que cambia los electrodomésticos “cada cinco o seis años” porque “se rompen, se obstruyen las electroválvulas”.

    “Llevo 12 años viviendo en mi casa y ya he cambiado dos veces lavadoras, lavavajillas y el termo. Cada seis años se vienen a romper”, explicó Mañas, que afirmó que no tiene por qué gastar mil euros en un descalcificador, pero que se lo está planteando porque “la mayoría de gente se lo pone para evitar estas molestias”, indicó.

    En cuanto a los filtros de agua, “cada cierto tiempo hay que limpiarlos”. Y “grifos termostáticos nadie pone ya en las duchas, sino que compran otros de poco coste porque a la vuelta de cuatro días se te estropean”.

    En cuanto a los calentadores de agua, “la gente opta por comprar los que ve de oferta en Bricodepot por 60 u 80 euros, y si aguantan seis años en vez de limpiarlos los quitan y calentador nuevo”, explicó Mañas.

    A ello hay que añadir que los vecinos gastan más en electricidad para calentar agua de las calderas debido a que la cal pica las vainas y entra agua a las resistencias.

    Aparte de ser un buen negocio tener una tienda de electrodomésticos o ser fontanero en Andorra, también lo es la venta de agua embotellada, cuyos palés se acumulan en los supermercados de la villa minera. “En casa todos bebemos agua mineral”, dijo Mañas, quien aseguró que el agua del grifo sale turbia y “el olor que te llega es como a lejía”.

    “Mis hijos no beben agua del grifo, prefiero gastarme las perras aunque estoy pagando una tasa de saneamiento por la contaminación del agua que me río yo de ella”, recalcó Vázquez.

    Medidas

    En las últimas semanas, algunos vecinos como Mañas y Vázquez han subido fotos y vídeos a las redes sociales para denunciar la problemática que sufren, especialmente a través Andorra Quejas, una plataforma en Facebook que traslada al Ayuntamiento las protestas vecinales.

    En esta misma página de Facebook, el concejal delegado del Ciclo del Agua, Ramón López, ha informado a través de un escrito de que el Ayuntamiento está sancionando a la empresa adjudicataria del servicio, Aragonesa de Servicios Públicos, y que está realizando una auditoría para demostrar que es la culpable de la mala calidad del servicio. El objetivo último de estas medidas es recuperar la gestión municipal.

    Los vecinos han hecho público su malestar en los últimos meses con una recogida de firmas, aunque Mañas entiende que las protestas han sido tímidas por el momento. “Todos nos quejamos, pero a la hora de unir fuerzas siempre hay algo que falla”, lamentó.

    López animó a los vecinos a constituir una plataforma en defensa del agua, que recibiría información directa por parte del Ayuntamiento de cada paso que éste dé en la defensa de los derechos de los consumidores. El edil se comprometió también a convocar una audiencia pública tras finalizar la auditoría para explicar sus conclusiones. “Espero ese día ver a rebosar el salón de plenos”, instó a los vecinos.

    Mañas confía en el concejal delegado porque “conoce el tema y es una persona formada. Por ello, sé que va a poner el resto en esto”. No obstante, cargó contra el equipo de gobierno de IU porque “llevan un montón de legislaturas al mando y no han puesto ninguna clase de remedio”.

    Más escéptico se mostró Vázquez. “No confío en nadie y menos en el Ayuntamiento. El problema persiste desde hace muchos años y no lo solucionan de ninguna manera. Yo tengo 33 años, siempre he vivido en Andorra y el agua nunca ha sido buena”, criticó.

    Este diario se dirigió ayer a las oficinas de la adjudicataria, pero no logró contactar con el responsable del servicio.

    Comparte esta noticia