• BOLLIGANDO

    Por Mari Cruz Aguilar

    Nunca nieva a gusto de todos

    Si nunca llueve a gusto de todos, en el caso de la nieve la diversidad de opiniones alcanza límites insospechados. Llevamos toda una semana hablando de un temporal de nieve que muchos han calificado de histórico por los espesores alcanzados en pueblos acostumbrados a estar blancos. Una nieve que gustó mucho el primer día, pero que a medida que pasaban las jornadas se ha convertido en un coñazo para los que viven en esos lugares.
    Del temporal se ha quejado hasta el apuntador. La primera fui yo por la falta de información de algunas instituciones. Pese a que la Aemet llevaba días anunciando la que iba a caer, a algunos les vino de nuevas.
    Los vecinos, por su parte, se quejan de que no pueden sacar el coche o de que sus puertas no están limpias. Sí, ya sé que antes cada uno sacaba su pala y se apañaba, pero en el estado de bienestar en el que vivimos queremos que el Ayuntamiento nos lo haga todo. Y no nos damos cuenta de que “el Ayuntamiento” es otro vecino como yo que ni siquiera cobra por comerse todas las broncas y malas caras de estos días.
    También los alcaldes se quejan, aunque he de decir que mucho menos que el resto, porque las máquinas no han llegado en tiempo y forma o porque no han limpiado todo lo rápido que a su juicio deberían carreteras azotadas por los ventisqueros.
    Los políticos se quejan de que porqué los periodistas sacamos unos pueblos y no otros en los que sí se actuó a tiempo –según ellos, claro-.
    Los ganaderos también se quejan porque no pueden llegar a sus reses y les da miedo los efectos que puede tener estar una semana sin agua ni comida.
    Los únicos que no se quejan, porque para eso son gente dura, son los masoveros. “Con leña y la olla de la conserva llena, poca pena”, decía Aurelia después de una semana sin salir de su masía de Cantavieja.
    Igual tendríamos que hacer todos masovering al menos una semana del año. Allí, sin móvil, en algunos casos sin luz y en pleno campo se ensanchan los pulmones y, al parecer, también la mente.

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