• BOLLIGANDO

    Por Mari Cruz Aguilar

    Nieve artificial

    Estas navidades nos sorprendían los telediarios con imágenes de camiones circulando por las carreteras del valle de Arán cargados con grandes capazos de nieve para garantizar el esquí en Baqueira Beret.
    Hace un par de años entrevisté al responsable de innivación de esa estación e insistió en la importancia que tiene poder fabricar nieve, una práctica que ya aplican prácticamente todas las instalaciones invernales. En ese momento Baqueira Beret solo tenía cañones de innivación en el 45% de la superficie esquiable, pero sin duda se planteaban ampliar y por eso asistieron a un encuentro organizado por un fabricante de cañones de nieve en Valdelinares. Justificaba la escasez de aparatos para crear nieve en su empresa por las condiciones de altitud, temperatura y falta de viento que tenían, que garantizaban la innivación de forma natural en la mayor parte de las pistas.
    Pero el cambio climático no deja indiferente a nadie. La escasez de precipitación unida a unas temperaturas más altas han hecho que algunas estaciones de Europa se hayan visto obligadas este invierno –y en varias de ellas no es el primero– a trasladar nieve de las cotas altas a las más bajas.
    Antes de que los cañones de innivación estuvieran presentes en todas las estaciones de esquí un responsable de las de Valdelinares y Javalambre me insistía cada vez que hablábamos en que no pusiera en el periódico nieve artificial, que hablara de cañones de innivación o simplemente de innivación. Su justificación era que la palabra artificial era poco atractiva para el esquiador. Vamos, que hace una década sonaba a corcho blanco.
    Ni entonces ni ahora hay diferencias entre la nieve natural y la artificial, que no es otra cosa que agua convertida en copos helados mediante un sistema de aire frío. La principal distinción es que una sale del cielo y cae cuando cae y la otra emana de los cañones, que se ponen en marcha cuando son necesarios siempre que se cumplan determinadas condiciones de temperatura. Y eso casi siempre es una garantía de poder esquiar durante más días y hacerlo con espesores óptimos.

    Comparte esta noticia