• El Matarraña como nunca se había visto

    Impresionante imagen de la buitrera del Mas de Bunyol en Valderrobres

    Autor de obras como” A pie por el parque natural de Els Ports” o “Terres de L”Ebre: vida i colors”, el valdealgorfino afincado en Jesús (Tarragona) Vicent Pellicer acaba de publicar “Terres de L”Ebre i Matarranya;

    Autor de obras como” A pie por el parque natural de Els Ports” o “Terres de L”Ebre: vida i colors”, el valdealgorfino afincado en Jesús (Tarragona) Vicent Pellicer acaba de publicar “Terres de L”Ebre i Matarranya; encisadoras”, una monumental obra de fotografía que a través de más de 140 imágenes repasa las comarcas del Bajo Ebro, el Montsiá, la Tierra Alta y la Ribera del Ebro, al sur de Cataluña, y la comarca colindante del Matarraña turolense.

    Junto con “El Massís del Port:?bellesa insòlita”, publicada en 2013, el libro que acaba de ver la luz es su obra más ambiciosa. No solo por su factura, un volumen de gran tamaño y factura, con 212 páginas de papel de gran gramaje del que Cossetània Edicions ha sacado 2.000 ejemplares al mercado por menos de 39 euros, sino por el enorme trabajo que tiene detrás.

    Vicent Pellicer, que además de profesor de adultos en Jesús es fotógrafo de la Asociación Española de Fotógrafos de Naturaleza (Aefona), ha pasado los tres últimos años tirando fotografías para realizar la obra, pero las imágenes que comparte en el libro solo puede hacerlas quien lleva toda una vida observando una zona. Cuando uno conoce el territorio como si fuera su propio organismo, hasta el punto de barruntar el retraso de la floración de las orquídeas en función de la temperatura, o de saber qué tormenta va a prosperar y nos va a ofrecer una imagen del Salt de la Portellada irrepetible, es cuando está capacitado para transmitir toda la emoción y el misticismo que la naturaleza puede insuflar.

    Buscar la foto

    El valdealgorfino es de los que tiene cada fotografía preconcebida en la cabeza, y espera pacientemente a que se cumplan las condiciones estacionales, meteorológicas y lumínicas apropiadas para obtenerla. “Eso significa que muchas veces que te equivocas y haces un viaje en balde en el que no consigues lo que querías fotografiar, porque el fotógrafo de naturaleza está a merced de ella, de la naturaleza, que a veces te hace un regalo y otras te lo quita”.

    Esa filosofía está reñida con la frustración, que es hermana melliza de la precipitación y malas compañeras, ambas, del fotógrafo;?cuando el diluvio no era todo lo furioso que esperaba, cuando determinadas nubes arruinan un cielo o cuando la luz no es la que sabes que puede llegar a reflejarse en un atardecer ideal, Pellicer simplemente guarda la cámara y disfruta de un buen paseo. Si tiene una imagen en la cabeza no para hasta conseguirla, pero espera pacientemente a tenerla a tiro y nunca se conforma con un sucedáneo.

    En “Terres de L”Ebre i Matarranya, encisadores” no hay imágenes de relleno. Todas son grandes fotografías y detrás de la mayor parte hay una buena historia. Una de las imágenes más impactactes es la que está tomada en la buitrera del Mas de Bunyol, en Valderrobres, donde cientos de buitres están descendiendo para alimentarse y uno de ellos, en primer plano, aparece con un gesto de orgullo y altanería casi humano, como si de Napoleón Bonaparte se tratara. “Hubo que hacer muchísimos viajes para conseguir esa foto, con la cámara escondida en un hide bajo tierra, e incluso tuve que insonorizarla porque los buitres son animales muy inteligentes y estoy convencido de que oían la cámara disparar y desconfiaban”, explica el valdealgorfino. Pellicer y sus acompañantes estaban situados en el observatorio, a un centenar de metros de la cámara que disparaba en modo ráfaga a control remoto. “Y estoy convencido de que el buitre que está situado en primer término sabía que ahí había algo”, asegura el fotógrafo.

    En otra imagen el Salt de la Portellada se muestra furibundo bajo una tormenta. Pellicer y su esposa, Merce Sebastià, con la que suele compartir sus salidas fotográficas, estaban colocados sobre una piedra, con trajes de neopreno, tirando con un gran angular. “Solo pude hacer cuatro fotografías porque en cuestión de segundos el agua nos llegaba por la rodilla y tuvimos que coger el equipo y salir a escape porque empezábamos a correr peligro”, recuerda.

    Otra imagen, tomada en Peña Roya, muestra tres árboles, dos de ellos almendros en plena floración, bajo una gran tormenta de nieve. La fotografía transmite una calma absoluta, propia de una obra pictórica impresionista, en la que el color nos llega a través de las pinceladas diagonales que trazaban los copos de nieve al caer atizados por el viento. Pero fuera de la imagen la situación era distinta, porque está tomada a 8 grados bajo cero y bajo un paraguas que sujetaba Merce, “que cada treinta segundos se colapsaba por la cantidad de nieve que nos estaba cayendo encima”.

    Numerosas técnicas

    En el libro hay un gran compendio de todas las técnicas que se aplican a la fotografía de naturaleza;?largas exposiciones, nocturnas, combinaciones de ambas con el característico giro que las estrellas circumpolares describen ante quien tiene la paciencia y la sabiduría de capturar su estela, macros de flora y fauna, fotos aéreas sobre el Bajo Ebro que revelan un paisaje agrícola tan colorista e irreal que cuesta creer que sea auténtico… Incluso, aunque Vicent Pellicer sea un fotógrafo eminentemente figurativo, hay concesiones a la abstracción como dobles y triples exposiciones, siempre y cuando sirvan al propósito de transmitir las sensaciones que el territorio despierta en el fotógrafo.

    En ese sentido, el de Valdealgorfa asegura que prefiere tener una visión global de la herramienta fotográfica como vehículo de comunicación, cultivando todos los palos posibles sin especializarse en ninguno en concreto. Una actitud que también puede aplicarse a la globalidad de su actividad editora, ya que Pellicer no solo tiene obra fotográfica publicada, sino también narrativa, cuentos, poesía, prosa poética o ensayo etnográfico.

    Precisamente una nueva recopilación de cuentos figura entre sus próximos proyectos a corto plazo, aunque el que terminará llevando a cabo seguro, ya se verá cuando, es el que cierre la gran trilogía fotográfica del que forma parte” Terres de l”Ebre i Matarranya. Encisadores”, y que comenzó con “El Massís del Port:?bellesa insòlita” en 2013. “Nos haría muchísima ilusión cerrar esa serie con otro volumen dedicado al delta del Ebro y el Mediterráneo, porque cerraría el círculo por completo”.

    La imagen capaz de arrancar un suspiro

    El aficionado a la fotografía o al paisaje tiene en Terres de l”Ebre i Matarranya casi 150 fotografías técnicamente perfectas, absolutamente inspiradoras y que describen visualmente muchos de los rincones secretos del Matarraña y de las cuatro comarcas catalanas del Ebro en su mejor momento y como solo un experto conocedor de la zona puede mostrar.

    Sin embargo la obra es mucho más, porque para Vicent Pellicer la fotografía es mucho más. “Durante la presentación del libro me preguntaron cómo definiría una buena imagen”, explica el valdealgorfino afincado en la provincia de Tarragona, “Yo respondí que tendría que preguntar a alguno de los profesores que he tenido y hablar de composición, de luz, de enfoque… pero preferí explicarlo a mi manera:?una buena imagen es aquella que hace que se te escape un suspiro cuando la ves”.

    En opinión de Pellicer, un fotógrafo puede tener infinidad de conocimientos técnicos y millones de obturaciones a sus espaldas, pero si no es capaz de emocionarse, de reir o de soltar una lágrima delante de un paisaje, de conocerlo y conversar con él con silenciosa naturalidad, nunca conseguirá transmitirlo fielmente a través de una fotografía. “Una orquídea es una flor pequeñita, casi insignificante. Pero cuando veo una la observo extasiado”, afirma. “Estoy convencido que una orquídea es capaz de escuchar el rumor del río, incluso juraría que habla con las nutrias… y solo es a partir de esa emoción que a ti te provoca cuando puedes siquiera pensar en que seas mínimamente capaz de transmitirla con una fotografía”.

    Autor: Miguel Ángel Artigas Gracia
    Teruel

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