• De traca

    Por Ana Bardají

    Alta cocina

    La semana pasada fui a la Gala de presentación de la Guía Michelin 2017. Pero no como periodista sino como invitada. Y realmente es muy complicado eso de olvidarte en qué trabajas. Al menos, en esta profesión. Sentí una gran empatía por muchos de los compañeros de distintos medios de comunicación que estaban cubriendo esta fiesta gastronómica.

    Me había hecho miles de idea de cómo sería esa reunión de figuras de la alta cocina con varias estrellas en su haber y, al final, pues resultó ser como todas las galas, aunque la viví desde otros punto de vista, desde la perspectiva de no tener que salir corriendo a encender el portátil para empezar a escribir un titular.

    Hubo un presentador y, como en todas las galas, encuentros, entregas de premios y demás citas de este tipo, el discurso del presidente de la Diputación Provincial de Gerona, del Delegado del Gobierno en Cataluña y del presidente de la Generalitat.
    Y en ese momento, yo ya estaba nerviosa (deformación profesional) porque la entrega de las nuevas estrellas se estaba retrasando y eso era la noticia.

    A los cámaras de televisión los habían colocado al final de la estancia, tras las sillas donde estaban los cocineros protagonista de la velada y del resto de invitados (yo, por ejemplo) y cuando comenzaron a repartir estrellas a diestro y siniestro, se desató esa locura moderna de levantarse de la silla y hacer fotos con el móvil, también a diestro y siniestro. Los cámaras se quejaron en varias ocasiones, pero ¿alguien les hizo caso? Yo. Me quedé inmóvil porque yo también sé qué significa que la mejor foto de una noticia no se pueda publicar porque sale la espalda de alguien.
    Una vez se dieron a conocer todas las estrellas, se desató otro momento de locura: los periodistas ya podían abordar a los cocineros reconocidos y yo…no pude evitarlo. A pesar de mis pintas, me acerqué como una periodista más y…Pues que conseguí, entre las miles de cámaras de televisión y de fotos, hacerle una foto a Carles Puigdemont con chaqueta de cocinero. ¡Toma ya! Aquí se están los años de experiencia.

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