• Batiste, un personaje enigmático entre el mito y las incógnitas que deja la historia

    Lluís Rajadell, autor del libro, con un ejemplar de la publicación que acaba de ser editada sobre la figura de Bautista Albesa Segura

    ¿Quién fue Juan Bautista Albesa Segura, conocido como Batiste y a quien llamaban el “terror de la comarca” del Matarraña? El periodista y escritor turolense Lluís Rajadell ha intentado arrojar luz sobre él en el libro La ternura del pistolero.

    ¿Quién fue Juan Bautista Albesa Segura, conocido como Batiste y a quien llamaban el “terror de la comarca” del Matarraña? El periodista y escritor turolense Lluís Rajadell ha intentado arrojar luz sobre él en el libro La ternura del pistolero. Batiste, el anarquista indómito, presentado el pasado fin de semana en Valderrobres y que muestra a un personaje enigmático que se mueve entre el mito y las incógnitas que sobre su vida la historia no ha podido todavía aclarar. Hombre de acción del anarcosindicalismo español de los años 30 del pasado siglo, está considerado como uno de los pistoleros de mayor prestigio de la CNT, a la vez que un idealista generoso que creó una colonia infantil para refugiados aragoneses durante la guerra civil y que acabó siendo juzgado en el sur de Francia por colaboracionismo con los nazis. Rajadell reconoce que hay cosas de Batiste que siguen siendo un enigma para él.

    El periodista turolense confiesa que hay aspectos de la vida de este personaje que no entiende, que se le escapan y para los que será difícil encontrar respuestas. “Es un tío que me desconcierta muchas veces, hay cosas que no comprendo de su trayectoria”, afirma Rajadell al referirse a pasajes como el juicio al que fue sometido en Francia por colaborar con los nazis al término de la Segunda Guerra Mundial.

    Aunque Rajadell llegó a conocer personalmente a Batiste y a entrevistarle hacia el año 1989, en aquella ocasión desconocía cuestiones como ese proceso judicial y no le preguntó sobre el mismo, a la vez que ignoraba entonces su faceta de pistolero. Hoy lamenta que no pudiera haber profundizado más sobre estas cuestiones cuando lo tuvo cara a cara y que la entrevista que le hizo quedara mal grabada.

    Eso no ha impedido que el autor de La ternura del pistolero haya podido construir una semblanza que va mucho más allá de lo que cuenta sobre el personaje en un libro que se convierte así en un ensayo de divulgación histórica sobre los ideales de la colectivización anarcosindicalista en el Bajo Aragón turolense, las causas que llevaron a ello y cómo detrás de la dureza de aquellos luchadores que buscaban la justicia social y que la historia ha señalado como “pistoleros” que tomaron las armas para responder a la represión de los poderosos, había una generosidad que les llevó a hacer grandes obras solidarias, como en el caso de Batiste, que creó una colonia infantil en Barcelona para acoger a niños aragoneses desplazados durante la Guerra Civil.

    “No he conseguido terminar de conocer el personaje”, insiste Rajadell, quien en su libro muestra la larga trayectoria de un anarcosindicalista nacido prácticamente con el siglo XX, en 1911, y muerto con su ocaso en 1999.

    Rajadell sentía curiosidad por el individuo desde niño porque le habían contado cosas de él y mientras que entre los republicanos escuchaba que era un tipo “bragado, valiente y atrevido, un héroe”, entre la gente de derechas había escuchado que era un “denomino porque colaboró en la represión de la retaguardia y le tenían miedo”.

    Lo que le atrajo de Batiste y lo que le llevó a profundizar en él fueron esas contradicciones, algo que ha plasmado en el título del libro al hablar de la “ternura” del pistolero. “Es lo que me llamó la atención de este hombre, que por un lado no renunciaba a la violencia y la utilizaba cuando creía que era necesaria, pero por el otro mostraba también esa vertiente humanitaria”, precisa Rajadell, periodista de Heraldo de Aragón, en alusión a la colonia para niños refugiados que fundó en Barcelona durante la guerra y a la que dedica prácticamente la mitad del libro.

    “La gente cuenta que se desvivía para darles de comer, educarles y darles atención sanitaria; los niños para él eran un tesoro”, afirma con rotundidad. En cambio le choca ese contraste con alguien que luego mata a sangre fría al comandante del puesto de la Guardia Civil de Valderrobres y quema su cadáver al principio de la guerra.

    La historia de Batiste, conocido también como Batiste de la Coixa, Batistet o Batista, comienza el 29 de abril de 1911 cuando nace Juan Bautista Albesa Segura en Valderrobres, un municipio que con el tiempo acabaría convertido en uno de los más importantes feudos del anarcosindicalismo español.

    Aunque Batiste viene al mundo en el seno de una familia acomodada, al poco tiempo sus padres se separan y la situación económica se complica para la madre, que se hace cargo de todos los hijos. Ante la crítica situación familiar, Batiste emigra con tan solo 11 años a Barcelona, inmersa en esos años en el plomo del pistolerismo de la patronal y del anarcosindicalismo, que opta por devolver con la misma moneda los ataques que sufre de los primeros.

    Formación revolucionaria

    Esos años serán vitales para su formación revolucionaria en los ideales de la CNT (Confederación Nacional del Trabajo), central sindical que se había creado un año antes de su nacimiento en Barcelona. Formado en la capital condal regresará a su pueblo, Valderrobres, para introducir los ideales libertarios de la CNT e implantar una estructura en la comarca del Matarraña que acabaría teniendo una gran implantación. En febrero de 1937, la comarca contaba con 11.458 colectivistas, más de la mitad de los habitantes que tenía.

    Durante la guerra formará parte del Batallón de ametralladoras, una unidad que se nutre de anarquistas y que se dedica a infiltrarse tras las líneas enemigas para realizar sabotajes y conseguir información.

    “Batiste era un aventurero total”, cuenta Rajadell, aunque insiste en que hay cosas en la vida de este personaje que no termina de entender bien, sobre todo el acercamiento a los nazis en Francia al hacerse amigo personal de un alto mando de las SS en Montpellier.

    “Es amigo personal; en casa de Batiste come ese coronel”, cuenta Rajadell, quien ha estudiado al detalle la sentencia tras el juicio en 1948 al que fue sometido por colaboracionista al término de la Segunda Guerra Mundial. A juicio del periodista, “una de las cosas que le acercan a los nazis es el anticomunismo, para mí es el único punto de encuentro que veo entre los dos”.

    En este sentido, el investigador recuerda que la sentencia condenatoria da por hecho su colaboración en dos atentados maquinados por el coronel nazi. “Sí que colabora con acciones concretas, aunque por otro lado también me choca que le pongan solo cinco años de condena, que es una condena leve”, precisa.

    Por las averiguaciones que ha hecho Rajadell, las informaciones aparecidas en la prensa francesa de la época apuntarían a que alguna de estas acciones pudo estar dirigida a infiltrarse en la resistencia. Por todo ello la CNT acabaría expulsándole a pesar de haber sido un referente durante la guerra civil y ser uno de los “hombres de acción” más notables del anarcosindicalismo español.

    El juicio provocó un escándalo dentro de la organización sindical anarquista, puesto que él y tres más, uno de ellos en rebeldía, fueron juzgados por colaboracionismo con los nazis. No obstante, llama la atención a Rajadell que en la sentencia se apliquen también eximentes a Batiste que no terminan de detallarse.

    “No sé cuáles son, hay lagunas, y es una sentencia leve al caerle solo cinco años cuando en ese mismo proceso hay gente condenada a muerte”, argumenta Rajadell. Algo que también le acerca a los nazis es que durante la Segunda Guerra Mundial se reconstruye la CNT en Francia, que se muestra partidaria de colaborar con la resistencia, mientras que Batiste monta otra organización bajo las mismas siglas “que se reivindica como la verdadera y única CNT, y que reivindica mantenerse al margen de la guerra”.

    Esa implicación de una persona que había combatido al fascismo en España, había luchado por los ideales libertarios y había fundado una colonia de niños para refugiados de la guerra civil, y que acaba siendo acusado de colaboracionismo con los nazis en Francia es algo que desconcierta a Rajadell porque en su opinión es “difícil de entender” en un hombre al que define como “atrevido y valiente” y que nunca renunció a su ideario libertario, como pudo pudo comprobar el mismo autor del libro cuando le entrevistó a finales de los años 80.

    Rajadell asegura que Batiste llega a simpatizar con el coronel nazi porque es crítico con Hitler, a pesar de pertenecer a la policía secreta alemana, y porque su forma de pensar es la de un “auténtico anarquista”, según un testimonio de Ramira Guerri, una de las personas que mejor le conoció y con quien pudo hablar en profundidad el autor del libro.

    De Montpellier acabaría trasladándose, tras cumplir prisión, a Perpignan, donde trabajó como hortelano y comerciante y en donde murió en 1999, aunque visitaba Valderrobres y allí pudo conocerle Rajadell en 1989.

    “Él seguía convencido de que defendía el ideal libertario, que había actuado correctamente y no me pareció arrepentido de nada; y luego me pareció una persona pausada y tranquila, no un exaltado, algo que me chocó para alguien que tenía esa imagen de radical, y yo no lo sentí así, sino todo lo contrario”. rememora Rajadell.

    Centenario del nacimiento

    La idea de escribir el libro surgió en 2011 con motivo de cumplirse el centenario del nacimiento de Batiste y desde entonces Rajadell ha estado inmerso en una intensa una búsqueda documental, además de recabar los testimonios de quienes le conocieron.

    Parece haber todavía muchas preguntas sin respuestas para saber con exactitud quién fue Batiste. El libro recuerda que sus visitas a Valderrobres en pleno franquismo en los años sesenta, y tal vez antes, sin esconderse de nadie y sin que nadie le molestara, propiciaron todo tipo de conjeturas sobre su posible enriquecimiento con las expropiaciones durante la guerra y su posterior colaboracionismo con los nazis en Francia.

    No obstante, Rajadell argumenta que todas esas conjeturas tropiezan con el dato objetivo del hombre que vivió toda su vida en una austeridad franciscana, lo que no es óbice para que la figura de Batiste siga cabalgando hoy entre los mitos y los enigmas no resueltos todavía.

    El hombre que salvó a niños creando una colonia para refugiados en Barcelona

    Frente al “hombre de acción” anarquista, pistolero al servicio de la CNT y guerrillero que se infiltraba en las líneas enemigas durante la guerra, Lluís Rajadell muestra en La ternura del pistolero la otra cara más humana de Batiste, la del hombre preocupado por la infancia que crea una colonia en Barcelona para acoger a los niños aragoneses desplazados por la guerra civil. A ello dedica buena parte de su libro gracias al relato autobiográfico que uno de los chicos de la Beguda, la colonia de niños refugiados, le entregó en los años noventa y que ha permanecido inédito hasta ahora. Ese documento escrito por Juan José Adell Meseguer ve la luz ahora en el libro, puesto que lo reproduce íntegramente el autor.

    La colonia se fundó en la Masía Bach de la Beguda Baixa, y Adell Meseguer afirma con cariño que semejante “hazaña” solo pudo ser obra de un hombre como Batiste, que “con su esfuerzo y coraje y poniendo más de una vez en peligro su vida lo consiguió”.

    Destaca Meseguer que en la colonia se vivió en un clima de “perfecta hermandad” y que su creación fue un “acto de valentía” y un gesto de amor, cariño y humanidad de Batiste hacia los niños.

    Autor:F.J.M.
    Teruel

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